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Pandora es mi proyecto personal y la chispa hizo ignición a fines de 2011. Trabajé duro durante 2 años y los primeros prototipos salieron a la luz en 2013. Camilo Leon Herrera me ha acompañado durante éste tiempo y dándome aire con las tareas a realizar para que pueda enfocarme mas tiempo en la afinación y desarrollo.

Aquí se prioriza LA CALIDAD por sobre la cantidad.

Mis instrumentos hasta principios de 2016 fueron íntegramente construidos a mano. Nunca se hizo uso de tornos mecánicos ni prensas para moldear el metal. Religiosamente se partía de planchas lisas y se inducían las tensiones necesarias con el uso de mas de 20 martillos de distintas formas, materiales y tamaños, y martillos neumáticos JET japoneses impulsados por un compresor industrial.

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Actualmente somos pioneros en técnicas de hidroformado. Un método distante al repujado que elabora un lienzo excelente en términos de pre-tension, arquitectura y simetría. La idea surgía viendo el programa “Cazadores de mitos”: https://www.youtube.com/watch?v=sxcOzPzqOi8

Casco hidroformado
Casco hidroformado

Comenzamos a elaborar la maquina a fines de 2015 y con guía de Colin Foulke (quien recientemente popularizó el método haciéndolo un proyecto abierto desde su web), atamos los últimos cabos e iniciamos su funcionamiento.

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Los cascos o lienzos pasan por un tratamiento de nitrurado gaseoso, lo que no solo aumenta su resistencia a la corrosión, sino que le brinda un timbre mucho mas “cerámico” al tacto. El templado realizado con un horno eléctrico de vitrofusión industrial, me permite variar los rangos de temperatura y tiempo de revenido a mi gusto según el trabajo que deba concretarse. Mi sonido está claramente influenciado por los pantam de Victor Levinson, genio, amigo y mentor.

Afinacion en crudo
Afinación en crudo

Quiero aclarar que no trabajo “a pedido” ni hago escalas personalizadas. No tengo una lista de espera ni nada parecido.

Éste proyecto es algo que comencé a hacer para desarrollar mi propia abstracción, es decir, martillar es mi yoga. No trabajo por dinero ni presionado por tiempos o pedidos. La forma en que mis instrumentos encuentran a sus dueños se da en situaciones puntuales y discretas. Si no tenes dinero para pagarlo no me importa, vemos si los hacemos en mil cuotas o si tenes un negocio de viandas freezadas o algo de lo que tengas me sirve. Todo ésto de palabra.

Quien me conoce sabe que no tengo dinero ni voy a tenerlo. Me aburren los bancos, la AFIP, los abogados y cualquier papeleo. No tuve padres buena onda que me dejaron utilizar el garage para hacer ruido y empezar a martillar ni tuve una vida acomodada. Trabajo porque AMO ésto. Son interminables jornadas de trabajo y entrenamiento.

Concibo instrumentos y escalas según mis gustos personales que van variando de tanto en tanto. El hecho de que a una persona le guste un instrumento que construí no es mi impulso motor, es solo una consecuencia.

No tengo intenciones de ser “internacional” ni espero reconocimiento alguno. Es decir, con una capacidad que no supera los 40 instrumentos por año, no hay necesidad de enviar un instrumento al Congo belga cuando apenas se puede suplir la demanda no del país ni de la provincia… apenas la de tu barrio. Familiares, amigos, gente de la facultad. Es suficiente para desarrollar la labor durante años.

Reconocer un instrumento mio es fácil viéndolo desde la parte inferior. Mi mano está impresa en el acero, tal cual huella digital. Antes de hacer el último templado del resonador, impregno mi mano en aceite y estampo la misma para dejar la impresión.

Ayudo a algunas personas que están incursionando en la construcción porque realmente creo que se necesitan mas artesanos y menos comerciantes.